El proceso de adaptación

Transición de la casa al preescolar

Es considerado uno de los tránsitos más significativos que hace el niño durante sus primeros años; es por esta razón que en el arca nos proponemos vivir este proceso de manera tranquila, sin afán  para el niño, ni para su familia; cada uno de ellos da la pauta para vivirlo de acuerdo a la dinámica y rutina familiar,  teniendo como base el respeto al desarrollo emocional del niño.

 

En el arca no se estandarizan los procesos de adaptación y se tienen muy presente los actores que hacen parte de éste: el niño como  protagonista del proceso, la familia y la institución. Somos los padres y los maestros quienes ofrecemos las condiciones necesarias para que este proceso sea exitoso para el niño, creando el vínculo y la confianza necesaria para la articulación de la relación triangular  que se construye entre Padres - Niño - Maestra o institución.

Siendo consecuentes con lo anterior, tenemos un período de inducción en el que la mamá, el papá o un adulto significativo puede acompañarlo mínimamente durante los tres primeros días,  y como máximo... ¡no lo sabemos!; como lo mencionamos anteriormente, cada proceso de adaptación y respetamos su ritmo.

 

Es un tiempo para explorar el lugar, identificar a las personas que lo van a acompañar, comenzar a establecer  relaciones de confianza y seguridad, que más adelante cuando se quede solo, le van a servir para la construcción de su propio vínculo.

 

Una vez pasados estos primeros días y el niño comienza a quedarse “solo” sin la compañía del adulto que lo acompaña, empieza a verse confrontado por la multiplicidad de emociones y sentimientos que esta experiencia le genera; algunos manifiestan llanto desde el inicio, otros, días después. El llanto es una manifestación natural de que algo está pasando en el niño, por lo tanto estamos preparados para acompañarlo y validarle su sentimiento.  En el arca, los niños saben que pueden llorar… y que no pasa nada cuando lo hacen; esta aceptación del llanto por parte del adulto o de la maestra que lo acompaña, le permite al niño sentirse reconocido y contenido en este nuevo espacio y se va conectando entonces con los materiales y el espacio del preescolar.